Mon 24 Oct 2005
Pues no, al final me quedé sin ir a Oviedo. Papá y la abuela se fueron a entregar los premios y mamá y yo nos tuvimos que quedar en casa cuidando del abuelo. Al abuelo le encanta contarnos batallitas y siempre que la abuela se ausenta aprovecha para contarnos lo airoso que salió de un golpe de Estado. Cuando la abuela está en casa y el abuelo empieza a hablar de los tanques que salieron a la calle y de lo elegante que salió aquella noche por televisión la abuela siempre le manda callar porque ya nos ha contado la historia cientos de veces. Pero cuando la abuela se va de viaje o de compras le dejamos al abuelo que nos cuente sus historias de juventud. Además es gracioso, porque dice la tía Cristina que según pasan los años exagera cada vez más la historia. Por lo visto eso de que fue al Congreso con una escopeta a echar a los militares malos no es del todo verdad.
Y lo que les iba diciendo, que como me quedé en palacio poco les puedo contar de los Premios, ya que seguramente ustedes, que al menos tienen televisión, se habrán enterado mejor que yo de lo acontecido. De lo que sí que puedo hablarles es de cómo llegó a ser premiado Fernando Alonso, porque eso lo viví de primera mano.
Fue este verano, una mañana que papá tomaba el sol y leía un Mortadelo en la piscina de palacio. Mamá llegó un poco alterada, siempre se altera cuando ve que papá no está haciendo nada de provecho. Es una pena que mamá se altere con tanta frecuencia. Cuando llegamos (yo iba con mamá) al borde de la piscina la conversación fue algo así como: ¿Qué pasa, que vienes tan nerviosa? ¿Y tú qué, has escrito ya la lista? No, todavía es pronto, hasta que no se acerquen más las navidades no me voy a poner a pensar en lo que quiero que me regalen. No, Felipe, la lista de los premiados. ¿Premiados…? Sí, tus premios, los Príncipe de Asturias. ¡Ah…! Es que… no he podido… que… estaba viendo Art Attack (a papá le gusta mucho el arte). Bueno, pues la hacemos ahora y la mandamos por fax antes de comer. ¿Ahora? ¡Ahora! Y de paso que la hacemos barremos para casa. ¿Barremos? Es una frase hecha, Felipe, una frase hecha, no te pongas nervioso. Yo le daría otro a la escritora de Harry Potter, que el sexto libro también me ha gustado. No, cielo, esta vez déjame a mí, que no es bueno repetirse. ¿Y al actor que hace de Harry Potter? No, mira, el de Deportes se lo vamos a dar a Fernando Alonso, que además de asturiano este año puede ganar el mundial. Vale. El de la Concordia se lo damos al Consejo Regulador de la Sidra Asturiana, porque son incontables las discusiones que se han solucionado descorchando una botella de sidra. Bueno. El de Cooperación internacional va a ir para todas las asociaciones de emigrantes asturianos que hay repartidas por el mundo, por la función de embajadores de España que cumplen. De acuerdo. El de Cultura se lo va a llevar Hevia, por recorrer con su gaita electrónica los escenarios de medio mundo. ¿Hevia, pero tú estás mal? Que igual soy tonto, pero no tanto, antes renuncio a la corona que darle un premio a Hevia, mira, le doy el premio a Alonso para que estés contenta y el resto de los premios como siempre, que los decida mi secretaria.
Y así quedó la cosa. Es una pena, pero me parece que hasta que no sea yo la que dé los premios Princesa de Asturias no se va a hacer justicia y los de Santa Justa Klan van a seguir sin ser galardonados.